martes, 14 de abril de 2020

Crisis Taringueras y Origen Rebelde

Twitter: @mansionwayne




Hola a todos, todas y todes.



¿Qué pasaría si nunca hubieras visto una película de Marvel y decidieras empezar por Endgame? Los críticos más ácidos dirían que te estás ahorrando el sufrimiento de ver las otras 150. Pero la respuesta más acertada sería que no entenderías nada.

Este blog es nuestro Endgame, tenemos algo de historia detrás. Por eso mismo, si quieren entender el tono y la metodología de trabajo que usaremos, sería recomendable que se ajusten los cinturones y nos acompañen a leer esta triste historia llena de altibajos, crisis, juegos de azar y mujerzuelas.


triste-historia



EN EL INICIO


inicio-taringa



Todo comenzó en el año 2004, cuando un pibito llamado Fernando creó Taringa. Dos años más tarde apareció un grupo de empresarios que le compraron la idea. Hasta acá, nada nuevo, eso es lo que hacen los empresarios: pagar por ideas ajenas porque a ellos casi nunca se les ocurre nada. Así fue como los salames de Herni, Manolo y otro gil con apellido de mangaka adquirieron la página. 

Taringa comenzó a ganar popularidad como comunidad. Los usuarios subían posts sobre diversos temas: cocina, tutoriales, noticias, descargas, etc. Había para todos los gustos. Muchos de estos aportes eran “crap”, es decir, no cumplían con los estándares mínimos de calidad que exigía la página. Si eras un botonazo de esos que se ponen la gorra y los denunciabas, Taringa te recompensaba con tres puntos de mierda. Espero que haya valido la pena, campeón.




El sitio también albergaba antros divididos por temáticas llamados “comunidades”, donde la gente podía compartir gustos en común sin perderse en el océano de posts diarios.

Resumiendo, los que hacían de Taringa un lugar interesante eran sus usuarios cargados de originalidad, gracia y, por qué no decirlo, algo de malicia.

Hubo de todo, desde Robertos (hombres que se hacían pasar por mujeres), hasta pedófilos con nombres de ansiolíticos. Pero si había algo que abundaba, eran los gordos virgos acusando a otros gordos virgos de ser gordos virgos.


 gordo-virgo


Sobran los fundamentalistas de la página que destacan sus grandes virtudes, pero acá no vamos a romantizar el asunto. Muchos de los que visitaban Taringa, lo hacían porque era la meca de la piratería. Si lo que buscabas no estaba en T!, entonces no existía. Tenías todo a un link de distancia y te ahorrabas el riesgo de llenar tu PC de bichos, como ocurría cuando bajabas porno de Ares o Emule.

Las descargas ilegales fueron uno de los puntos fuertes de la página. Sobre la raza de los uploaders se podría hacer un post entero destacando a aquellos que dedicaban horas de sus vidas a subir material propio, hasta los parásitos que se afanaban los links para ganar los preciados 50 puntos que te convertían en NFU (New Full User). Esos puntines te coronaban como miembro oficial de la logia taringuera. Una vez obtenido el título de NFU, podías puntuar otros posts, pero lo más importante, te permitía comentar y meterte en los bardos.

medalla-NFU
Medalla NFU que se le otorgaba a
los que obtenían 50 puntos en uno de sus posts.


Así como las editoriales comiqueras hacen soft reboots para arreglar las cagadas que se mandan, Taringa intentaba enmascararlo con nuevas versiones de su plataforma. Y como suele suceder con las Crisis de DC, no solo no arreglaban una goma, sino que además generaban nuevos problemas. Por eso mismo, cada vez que se anunciaba una actualización, los usuarios sacaban sus antorchas y amenazaban con abandonar la página. Al final no se iba nadie, porque los cambios eran estéticos y la esencia del sitio se mantenía casi intacta, excepto por algún que otro bug extra.

En una de esas actualizaciones, los administradores de Taringa sufrieron de un trastorno conocido como “Complejo de Mark Zuckerberg” (me lo acabo de inventar). Esclavos de un inexplicable delirio de grandeza, pensaron que Taringa podía convertirse en la versión argentina de Twitter o Facebook. Para conseguirlo, se inventaron el MI: una especie de Twitter taringuero. Si bien es cierto que esto le dio un plus a la página, aquí es donde, personalmente, creo que comienza lo que he dado en llamar:



crisis-tierras-infinitas 


Al taringuero promedio, con un master en pereza y doctorado en procrastinación, no le tomó mucho tiempo llegar a la conclusión de que, para destacar, ya no necesitaba crear un post elaborado ni un tema interesante en las comunidades. Se podía conseguir el mismo efecto publicando un simple shout, el equivalente a un tuit taringuero. Es decir, con solo escribir unas pocas líneas amarillistas, agregar un hashtag destacado, adjuntar alguna que otra imagen llamativa, aplicar un poco de ingenio y rezarle un par de Padres Nuestros al Comandante Fort, podías convertirte en una estrellita del MI. 
Eso sí, nada de nopor, porque teniendo a los usuarios más tóxicos y ácidos de habla hispana, los administradores pensaron que era buena idea hacer de Taringa una página family friendly.


meme-genius


El sitio se transformó en una especie de zoológico Ciberpunk: comenzamos a usar apodos como “lince” o “maquinola”. Además, tenías que portarte bien porque, aunque fuera una picardía, si la cagabas te tenías que despedir de tu cuenta, rufián.


meme-picardia 

Pero entonces sufrimos el primer revés: la caída de Megaupload.



Por si alguno no lo sabe, Megaupload fue uno de los sitios de alojamiento de archivos más populares que existieron. La mayor parte de la piratería compartida en Taringa se encontraba almacenada en sus servidores.
Cuando menos lo esperábamos pasó lo que muchos temíamos, aunque nunca pensamos que viviríamos para verlo: el FBI se puso la gorra e hizo desaparecer la primera Tierra de nuestro maravilloso Universo: Megaupload había sido cerrada, el gordito que la creó fue en cana y gran parte de los archivos compartidos en Taringa se habían ido con ellos.




Imagen que se veía al entrar a
Megaupload luego de su cierre.


El pánico se apoderó de la comunidad pirata taringuera. Otros sitios de almacenamiento seguían funcionando, pero era cuestión de tiempo para que fueran nismeados. Comenzamos a descargar todo lo posible a la mayor velocidad que nuestra conexión a internet nos lo permitía. Esto era el fin de internet como la conocíamos, o al menos eso creímos por un tiempo. El daño causado por el cierre de Megaupload fue enorme y nos hizo tambalear a lo grande. No solo se vieron afectadas las descargas en Taringa, sino también las de internet en general.

Gran parte del contenido ilegal de la página había desaparecido, y no quedaba claro si íbamos a ser capaces de sobreponernos.


 


Sin embargo, Lo hicimos. La mayoría de los sitios de almacenamiento siguieron funcionando y adoptamos nuevas formas de descarga. Tomó algo de tiempo, pero las almas caritativas de internet que comparten su material de forma desinteresada, resubieron el contenido a otros servicios de almacenamiento y, poco a poco, todo fue volviendo a la normalidad.

Los festejos se escucharon a lo largo y lo ancho de la red. Habíamos triunfado.





Fue en esta era de locura, en mayo del 2013, cuando nació el “Calabozo Del Androide, una comunidad en la que los fans de los cómics y sus adaptaciones podían hacer reviews, mostrar cómics propios, relatos y compartir links de sus posts de descargas. Quien les habla fue uno de sus miembros fundadores.

calabozo-androide 


Al Calabozo solo le tomó un puñado de horas convertirse en el reducto más popular de su rubro. Los usuarios subían decenas de temas por día. Las comunidades ya no tenían muchas visitas porque casi todo el mundo se había volcado al MI, pero el Calabozo ganó público suficiente como para seguir funcionando. No fuimos los primeros, otros lo intentaron antes, aunque ninguna comunidad comiquera llegó a ser tan "masiva". El Calabozo fue la última trinchera de Taringa en la que se habló de cómics.

No todo fue color de rosa (o el que más te guste), porque muchos de los aportes eran links a posts de descargas. Ya casi nadie compartía info en las comunidades, resultaba mucho más cómodo y fácil hacerlo en el MI.
Conscientes de que no todo pasaba por las comunidades, decidimos hacer uso del hashtag #CalabozoDelAndroide (actualmente activo en Twitter) donde compartíamos detalles que no eran lo suficientemente extensos como para crear un post o un tema.

Fueron muy buenos tiempos. Aunque como dicen los que saben, la felicidad son solo momentos, y este en particular duró bastante poco. Aun no lo sabíamos, pero el Anti-Monitor haría desaparecer una de nuestras Tierras más preciadas: la Marvelita.




Ovni Press, una editorial independiente argentina que contaba con los derechos para publicar cómics de Marvel, comenzó una cacería de brujas contra todo el que compartiera material de dicha editorial. Fueron implacables, casi todos los cómics de Marvel subidos a la red fueron borrados en tiempo récord. Ni las pruebas contra políticos corruptos desaparecen con tanta rapidez.

Esto no afectó a Taringa, la cual fue aliada de la editorial y parte activa en la cacería, pero fue un duro golpe para el Calabozo del Androide. Aproximadamente el 50% de los uploaders de la comunidad compartían material Marvelita. Frustrados y con los huevos al plato por la decisión tomada por Ovni Press, decidieron abandonar su tarea y se fueron de Taringa dejando un profundo hueco en nuestra comunidad comiquera.

crisis-infinita 

Los de Ovni Press no fueron los únicos que se retobaron. A Taringa le empezaron a llover denuncias y reclamos por derechos de autor. Los tipos a cargo tenían dos opciones: quitar las descargas o esconderlas. Optaron por lo segundo, así que los posts con links de descargas desaparecieron de la “home” (era donde podías ver los aportes cuando entrabas a la página).
Taringa todavía contaba con su punto fuerte, la piratería, pero a los usuarios les iba a costar un poco más acceder al material. Si eras un uploader de cómics y tenías pocos seguidores, podías compartir el link de tu post en el Calabozo para que los usuarios lo vieran, te escribieran un comentario y, los más copados, te dejaran unos puntines. Era el medio ideal para aquellos que recién comenzaban, pero también lo era para los que ya tenían cierto reconocimiento, porque les permitía visibilizar sus aportes.

La cosa no estaba tan mal, aunque las comunidades poco a poco comenzaban a morir y la calidad de los posts era cada vez más pobre.

El cuento no termina acá, porque parece que la medida impuesta por los “capos” de Taringa no alcanzó, y las denuncias por derechos de autor siguieron llegando. Esto los llevó a tomar la drástica decisión final: el día 7 de enero del año 2014 se prohibieron los posts de descargas, los ya existentes fueron eliminados y aquellos que compartían material pirata comenzaron a ser perseguidos como los Jedis luego de la Orden 66.


 
Imagen 100% chequeada de Herni ordenando
la eliminación de los posts de descargas.



De aquí en más, todo iría a peor. Taringa perdió audiencia y las comunidades que sobrevivían gracias a las descargas, como el Calabozo del Androide, se convirtieron en pueblos fantasma. Como resultado, el MI se llevó casi todo el protagonismo. Fue en esta etapa cuando el hashtag del Calabozo pasó a ser más relevante que la comunidad misma. Casi sin darnos cuenta, los cómics fueron dejados de lado y la mayoría de las conversaciones comenzaron a centrarse en las adaptaciones audiovisuales. Una parte importante de la esencia del Calabozo había desaparecido.


A pesar de todo, muchos usuarios nos quedamos batallando en la “red social” taringuera. Algunos lo hicieron por amor al sitio, otros permanecieron firmes junto a sus amigos, y otros tantos simplemente se quedaron por costumbre.

Pero entonces llegó la…


crisis-final


Rumores comenzaron a sonar cual trompetas del Día del Juicio Final. La personalidad apocalíptica del taringuero se hacía oír cada vez más. Se hablaba de una supuesta "V7", la cual nunca se llegaba a implementar. Fieles a sus costumbres, los taringos se opusieron a cualquier cambio. Pero estábamos en el barro, no podíamos caer más bajo y ya nada podía ser peor (o al menos eso creíamos).




Un grupo de usuarios “destacados” fueron seleccionados para probar la V7 antes que el resto de los mortales, y los primeros comentarios resultaron poco alentadores: esta vez, el cambio no era solo estético, sino que se perdían muchas de las funciones que habían hecho de Taringa nuestro hogar virtual. Poco tiempo después liberaron una versión beta y fue en ese momento cuando conocimos el verdadero terror: Taringa ya no era Taringa. Las maltratadas Comunidades se convirtieron en “Canales”, que son básicamente MI’s temáticos, y la home pasó a albergar posts de no menos de 500 caracteres que en los viejos tiempos hubieran sido considerados crap. 
Lo peor de todo fue la cantidad de bugs que esta versión trajo bajo el brazo. Los usuarios comenzaron a emigrar de forma masiva, y fue así como los hermanos Boludol, desoyendo todas las advertencias y consejos de los taringueros, le dieron el tiro de gracia a una página que agonizaba.




Fue el final de Taringa. Pero las ganas y el espíritu friki no habían desaparecido. Luego de la Crisis Final Taringuera llega:



 calabozo-del-androide 


Taringa se tornaba cada vez más inhabitable. Quedaba poca gente y la radiación emitida por cierto usuario de la página al que, para proteger su identidad, llamaremos “gogeta”, estaba llegando a niveles incompatibles con la vida humana. El ambiente se tornó muy extraño. Si antes la participación era escasa, ahora era prácticamente nula. Los hashtags ya no tenían el mismo impacto, y aunque algunos intentaron hacer su aporte en el canal del calabozo, nada volvió a ser como antes. Taringa nos había dividido para debilitarnos. Los calaboceros se habían ido.


calabozo-androide


Fue entonces cuando Manu, uno de los usuarios del Calabozo, nos propuso mudarnos a Twitter. La verdad es que no teníamos muchas opciones, la mayoría de los taringueros se habían ido a dicha red social, y si no queríamos terminar de perder lo poco que quedaba de la comunidad, lo más lógico era intentarlo en la jaula del pajarito.
Esta etapa tiene poco menos de un año de vida, y si bien está lejos de igualar nuestros mejores momentos, funciona. Aun así, hay algo que es innegable: usando #CalabozoDelAndroide en Twitter podremos emular al MI, pero nunca estaremos siquiera cerca de igualar la gloria del viejo Calabozo del Androide. El hashtag se mantiene, los invitamos a usarlo y seguiremos compartiendo material en él. De hecho, las novedades de este blog se anunciarán ahí. Pero el paradero de muchos calaboceros es desconocido, y probablemente muchos de ellos desconozcan el nuestro. Por eso entramos en lo que esperamos sea nuestra última etapa:



  

También conocida como:

rebeldes-eternia 

Buscando recuperar el espíritu que tenía la comunidad original, decidimos iniciar este blog donde, aquellos que quieran sumarse, podrán hacer sus reviews, contar relatos, compartir cómics de su autoría e incluso hacer algo de humor si así lo desean. Eso sí, nada de piratería, porque acá somos gente de bien...




En este antro no existe línea editorial. Cada colaborador se hará cargo de sus palabras. Cuanto más variadas sean las ideas y las opiniones, mejor. Te vas a tener que fumar posts con los que estás de acuerdo y posts con los que no.
Si estás buscando un blog serio y académico en el que se escriba solo lo que querés leer, este no es tu lugar. Pero si tu intención es sorprenderte con cada nuevo aporte, y no saber qué puede pasar la semana que viene, te invitamos a que te unas a la revolución y te conviertas en uno más de los “Rebeldes de Eternia”.

Nos vemos en próximas entradas.


Escena post créditos: sí, puede que la historia haya sido un poco larga, pero se supone que los comiqueros somos lectores. Si no pueden con esta gilada, menos van a poder con Hellblazer o Sandman. No jodan.